Por:
Maeda Ai
. . . . . . . . . . .
.:: Capítulo 23 ::.
Abrió la puerta sin hacer el menor ruido, permaneciendo inmóvil en el marco.
Serio, tranquilo, mantuvo una expresión totalmente pasiva pero atenta a la escena que se daba en el amplia cama de la habitación. Allí, la bella mujer de dorados cabellos mantenía entre sus brazos a un pequeño bebé que no tenía más de dos días de nacido.
Con mirada tierna y maternal, Anna acariciaba a su pequeño primogénito, un angelito que representaba todos sus sueños y también todo su amor.
La mujer sonrió con orgullo; quizás no era muy notorio aun, pero ella veía rasgos de Hao en la carita de su hijo.
* Tendrás mis ojos y su rostro. . . ¡serás tan apuesto como tu padre!. *
Susurró la mujer, para su hijo y para ella misma, y sin saberlo, para el mismo Hao, pues no había notado su presencia. . . hasta que escuchó su varonil voz proseguida de una sutil risa.
* Claro que será apuesto. . . estoy seguro que tendrá a sus pies a montones de mujeres, pero, ¿sabes por qué?. . . *
El joven de largos cabellos castaños hizo una pausa mientras caminaba tranquilamente dentro de la habitación, deteniéndose justo frente a la cama, ante el sorprendido mirar de la Kyouyama, quien luego frunció el ceño y desvió la mirada.
Claro, ese hombre desbordaba seguridad sin mencionar que era un sin vergüenza. Aun así, ella se aventuró a responder la pregunta del Asakura.
* Ya lo dije, porque eres su padre. *
* En parte. *
_Sonrió._
* Pero también… porque su madre es la mujer más hermosa de todo Japón… no!!… del mundo. *
Anna lo miró sorprendida; sus ojos antes negros se mostraban desteñidos ante las inesperadas palabras del moreno. Ese hombre podía ser un maldito sin vergüenza, perverso y posesivo desgraciado, pero a veces, inexplicablemente podía llegar a ser tan dulce, como lo fue hace unos instantes.
* Baka!. *
Hao sonrió ante el débil susurró de la mujer.
Apoyando una rodilla sobre la cama e inclinándose tranquilamente, el castaño acercó su rostro al de la chica de dorados cabellos, besándola fugazmente.
* ¡Te amo!. *
_Le dijo._
* ¿Sabías?. *
El pelilargo le dedicó una sonrisa amplia a la rubia de ojos negros, haciéndola sonrojar.
Anna cerró los ojos, moviendo la cabeza afirmativamente y correspondiendo aquella sonrisa con otra que desbordaba felicidad y ternura, así como también el sentimiento que el muchacho acababa de profesar.
Los siguientes minutos fueron un tanto incómodos, pues aunque no era la primera vez que lo hacían, el confesar sus sentimientos, aun les costaba algo de esfuerzo.
Anna desvió la mirada donde su bebé aun dormido, viendo entonces la oportunidad perfecta para terminar con aquel ambiente tan tenso.
* ¿Quieres cargarlo?. *
* Eehh?. . . *
Aquella pregunta tomó al castaño por sorpresa y solo atinó a desviar la mirada y rascarse la cabeza, nervioso.
Era cierto, hasta ahora, Hao no había tenido contacto con su hijo, al menos no más allá de verlo un par de veces en esos dos días.
La Kyouyama volvió a bajar la mirada, no le era ajena la actitud indiferente del pelilargo para con el bebé.
““Porque parece no interesarle… él no luce emocionado.””
Pensaba la mujer, llena de tristeza, dudas y temores. Tal vez Hao no quería a este niño. Bueno, él nunca se mostró entusiasmado con la idea de ser padre, tal vez solo se sintió obligado, tal vez. . .
* ¡Tengo miedo!. *
_Ella alzó el rostro, una vez más sorprendida; sus pensamientos viéndose interrumpidos._
* Yo… jamás he cargado a un bebé, soy nuevo en esto… y si lo lastimo, y si se me cae… no sé como… *
Una sonrisa nerviosa adornó el rostro del muchacho mientras un par de lágrimas resbalaron por las suaves mejillas de la rubia cuyo corazón latía con fuerza.
Hace unos instantes veía su mundo derrumbarse, y ahora era. . . tan, tan feliz. . .
* Baka… baka… *
* ¿Qué pasa?, dije algo malo?. . . *
Ella solo negó con la cabeza, entregándole el niño para que lo cargase un rato para luego secarse las lágrimas.
* Es tan pequeño… y frágil… *
El Moreno no podía ocultar su nerviosismo, así como tampoco la sonrisa sutil y encantadora plasmada en su rostro.
En ese instante, el bebé abrió lentamente sus ojitos para luego bostezar tranquilamente y ver entonces a su padre. El Asakura no supo describir el sentimiento que lo embargó en ese momento; orgullo, ternura y unas ganas tremendas de proteger al niño entre sus brazos. . .
““A él… y a su madre.””
El pequeño hizo un leve puchero y el moreno supo que era hora de regresárselo a la rubia. Anna lo recibió delicadamente para luego acomodarlo en su regazo, abriendo su camisón y acercando el pecho para que el bebé degustase su alimento.
* Creo que le gusta. *
* Si… *
* ¿Crees que Hana me comparta un poco?. *
La Kyouyama giró a ver al moreno ante su broma pesada.
* Hentai!. *
Anna pudo leer la lujuria y el deseo estampados en el rostro del moreno.
““Tal vez después.””
Pensó ella.
Pero luego, su corazón latió emocionado al comprender el significado de las palabras del Asakura, más específicamente acerca del nombre del niño. Ella lo había entendido perfectamente, sus dos significados. . . la unión de sus nombres, Hao y Anna, y que este, había sido elegido por él, provocando en ella un sentimiento inigualable de orgullo y felicidad.
* Anna. *
* Mmm?. *
* ¿Cuándo?. . . *
_Ella lo miró con fijeza, sin entender._
* Me dijiste que sí, pero no me dijiste cuándo. *
La mujer se mantuvo en silencio aun sin entender. Hao le dio la espalda.
* Ya no me hagas esperar más que ya no puedo… *
Dicho esto, el pelilargo abandonó la habitación y fue hasta minutos después que ella entendió las palabras del muchacho. Él le hablaba de una boda. Sonrió entonces. . . ¿podría acaso ser más feliz?. ¿Quién sabe?.
Anna no pudo evitar recordar a Silver y que alguna vez se hizo esa misma pregunta acerca de su felicidad. Sonrió. . .
El pasado era eso, pasado, pero si quería seguir adelante y avanzar, tal vez debía hacer las paces con su difunto esposo.
La chica lo decidió entonces; apenas pudiese salir de casa, iría al cementerio de la colina Funbari para charlar con él un rato, lo necesitaba para romper las cadenas que la unían a su pasado. Y decirle. . . que ella ahora es muy feliz.
* Y una vez libre… *
Anna acarició la carita de su hijo quien se había vuelto a quedar dormido.
Una sonrisa le iluminó el rostro. . .
Ella se casaría con Hao y formaría la familia que tanto anheló; se entregaría totalmente a su amado y a su bebé. . . Anna sería totalmente mujer del padre y del hijo.